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2do. Paso para la Plenitud: GRATITUD

 


No hay mayor fuente de plenitud que el agradecimiento. Todos reconocemos la riqueza interior que ofrece la gratitud, ya que supone haberse detenido a observar cuánto somos y cuánto tenemos. Una observación serena que permite observar el lado positivo de cada situación, de cada persona y, por supuesto, de uno mismo. Solemos agradecer los buenos momentos, pero debemos hacerlo también con los obstáculos que se presentan en nuestro camino. Con frecuencia los momentos más difíciles de nuestra vida han sembrado en nosotros las semillas que han hecho posible una renovación. Y puesto que los obstáculos, junto con nuestros desatinos, nos enseñan tanto, ¿quiénes mejor que ellos merecen nuestra gratitud?…

Analizar nuestros errores, resolver situaciones conflictivas y esforzarnos en aceptar todo cuanto no podemos cambiar nos da la oportunidad de aprender y de mejorar como seres humanos. Aunque nos desagrade una experiencia, seamos gratos con la vida. Quienes se empeñan en ver siempre el lado negativo de cualquier situación y lo sobrevaloran, acaban acumulando amargura y resentimiento en una constante lamentación que les arrebata energía y se refugian en la complacencia, negándose el impulso suficiente para luchar por resolver el problema.

PROPUESTAS:

- Acaba el día dedicando unos minutos a pensar en todo lo que aprecias de tu vida y por lo que te sientes agradecido. Si estás preocupado por algo, no tienes por qué olvidar este sentimiento, acéptalo también junto con tu gratitud hacia aquello que ya está funcionando.

- Esfuérzate también  por expresar tu aprecio, tantas veces como sea posible, a las personas por las que sientes algún tipo de agradecimiento. La verdadera gratitud es un regalo tanto para quien la siente y la ofrece como para quien la recibe.

 

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