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Algo de Frustración siempre es Necesario

Los niños que saben esperar por su gratificación y toleran la frustración aprenden que el mundo no gira a su alrededor, y son más felices.

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ALGO DE FRUSTRACIÓN SIEMPRE ES NECESARIO

Cuando un bebé llora, se lo alimenta, es decir obtiene una gratificación inmediata. Sin embargo, cuando un niño llega a la edad pre-escolar y nos dice que tiene hambre, le pedimos que espere hasta que sea hora de cenar o le ofrecemos un snack hasta que sea hora de la comida, de manera que la gratificación demora o solamente se le entrega de manera parcial. De esta manera los niños aprenden que ellos pueden esperar para alcanzar sus metas deseadas y a enfrentar la frustración cuando sus esfuerzos hacia la gratificación son contrariados.

Los niños que pueden esperar por su gratificación y toleran la frustración aprenden que el mundo no gira a su alrededor y que sus necesidades y deseos solamente pueden ser alcanzados a través de otras personas y de demandas que competan a las mismas”, señala el doctor Gary Direnfeld, un experto canadiense en t

nino-enojado-con-brazos-cruzadosLas cosas pueden ponerse muy feas para algunos niños que hacen que el lloriqueo y el pataleo se conviertan en la fórmula mágica para alcanzar los resultados deseados de manera permanente o cuando los padres y cuidadores dan tanta atención a sus necesidades y cumplen con todos sus deseos con demasiada frecuencia y sin demora alguna. “Estos niños no llegan en realidad a aprender como enfrentar la espera para ser atendidos o cómo tolerar la frustración y, al crecer, se convierten en personas egoístas y demandantes. Creen que el mundo gira a su alrededor y que el resto de personas están allí para servirles”, anota el especialista.emas de la vida familiar y creador del programa “Yo prometo”.

Cuando aquellos niños que se creen el centro del universo crecen, el problema se intensifica. Al convertirse en adultos e iniciar relaciones íntimas, corren el riesgo de no dar la importancia debida a esas relaciones gracias a una creencia muy fuerte de que ellos siempre podrán salirse con la suya. Tales personas no aprenden a comprometerse o a establecer prioridades teniendo en consideración las necesidades y deseos de los otros. Sus estrategias para alcanzar sus propios fines pueden variar desde un comportamiento demandante o manipulador hasta uno altamente abusivo.

En el campo vocacional, estos adultos pudieran creer que deben recibir un trato especial o no tener que trabajar tan duro como se les exige o creer que los ascensos en sus trabajos deben llegar sin que los merezcan en realidad. Esto, por cierto, les trae problemas con sus empleadores y con sus compañeros de trabajo.

Más conflictos

Los niños que continuamente se salen con la suya o lloriquean o tienen rabietas son generalmente conocidos como malcriados. Los adultos que continuamente buscan salirse con la suya y ponen sus necesidades frecuentemente en primer lugar, sin pensar en los demás, son conocidos como egocéntricos y, peor aún, como narcisistas. “Estos adultos no solamente colocan sus necesidades y deseos por sobre los de los demás sino que también tienen dificultad en apreciar el punto de vista, las necesidades y los deseos de los otros. En otras palabras, carecen de empatía, esa habilidad para conectarse emocionalmente con las preocupaciones de los demás, en la creencia de que las necesidades y deseos de los otros deben ser tomados en consideración siempre.

Revertir estas características puede ser difícil en algunos casos y casi imposible cuando se llega a la adultez. Por lo tanto, es vital que los padres consideren la necesidad de sus hijos de desarrollar tolerancia hacia la frustración y aprender a esperar por la gratificación. Esto significa que los padres no debemos malcriar a nuestros hijos ni tampoco aceptar sus lloriqueos y sus rabietas como un comportamiento adecuado.

Está bien que los niños aprendan que el mundo no gira alrededor de ellos y que deben respetar los turnos, compartir, esperar hasta que la comida esté lista y hacer cosas por y para los demás. Esto, por supuesto, no significa que debamos abandonar, o sin razón válida, dejar de cumplir con las necesidades de los hijos. En realidad los padres deben cumplir con las necesidades de sus hijos siendo sensibles también con las demás personas que les rodean y sin dañar a nadie al aceptar cualquier capricho de los hijos. “Los niños que aprenden a esperar por la gratificación y a tolerar la frustración tienden a ser mas pacientes, son capaces de establecer metas a largo plazo y comprenden mejor las necesidades de los otros y todas estas son habilidades necesarias para el éxito en a escuela, en el trabajo, en el amor y en la vida”, asevera el doctor Gary Direnfeld.

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