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7mo. Paso para la Plenitud: SENCILLEZ

Irse a una isla desierta es el sueño de quien se ve agobiado por la vida. Ese paraíso soñado esconde nuestra necesidad de sencillez, de lo auténtico, frente a lo superfluo que se multiplica en nuestra vida y que dificulta y enrarece las relaciones con nosotros mismos y los demás. Una vida plena no es una vida llena. Simplificar la vida supone desprenderse de las supuestas necesidades, a veces impuestas por la inercia social, otras por confundir ser con tener.
En una sociedad consumista como la nuestra es difícil encontrar ese equilibrio entre lo que hace más cómoda la existencia y lo que la entorpece innecesariamente. Una actitud vigilante y el empeño en escuchar con sinceridad las propias necesidades pueden ser de gran ayuda. Cuanta más sencillez se instale en nosotros, más capaces seremos de disfrutar de los mil placeres que esconde la vida cotidiana y de captar todos los retazos de felicidad que ya nos acompañan.

PROPUESTAS:
-Simplificar la vida es más fácil si respondes con sinceridad a preguntas como: ¿qué necesito?, ¿qué deseo?, ¿qué cosas hacen que me sienta pleno?, ¿qué es lo que me daña o complica la existencia?… Indaga en tu interior y actúa en consecuencia.

6to. Paso para la Plenitud: RESPONSABILIDAD

 

Cada decisión que tomamos por insignificante que parezca es un ejercicio de libertad. Y ser responsables de nuestras acciones es lo que nos hace ser libres. Incluso cuando uno deja que sean los demás los que decidan, está “decidiendo no decidir”. Responsabilidad es aceptar conscientemente el papel que nos corresponde en el desarrollo de los acontecimientos y la decisión firme de ser uno mismo quien esté al volante de la propia vida. Esto implica que cada decisión que uno tome debe estar suficientemente meditada. Así se vuelve más capaz de asumir, de forma madura, los propios actos, disfrutando de las consecuencias positivas y aprendiendo de las negativas.
No debemos lamentarnos de la mala suerte o el destino sin hacer nada para cambiar la situación. El victimismo bloquea, le deja a uno estancado y ciego ante las posibles vías de superación y -lo que es más grave- acaba alejando a la gente y sumiéndole en la soledad más amarga.

PROPUESTA: Acepta la responsabilidad que tienes en tu vida. Eres quien decide cómo la vive (eres libre). Elige tu camino y acepta los desvíos que se presenten, aunque sin olvidar que puedes -y debes- cambiar tu camino si así lo deseas.

5to. Paso para la Plenitud: HUMILDAD

El sabor amargo que puede tener un triunfo estropea el sabor del éxito cuando no recordamos quienes somos. A veces, cuanto más importantes nos creemos, más sufrimiento generamos y menos felices somos. Humildad no significa menospreciarse y pensar que los demás son mejores, sino ser capaces de entender nuestra persona como parte de un todo esencial: la naturaleza, la sociedad en que vivimos, la inmensidad del cosmos… A nivel personal, la humildad nos hace conscientes de nuestras limitaciones y debilidades y nos ayuda a obrar de acuerdo con este conocimiento. Hacerlo así significa aceptarlas como algo natural y, a partir de ahí, preguntarse qué puede uno hacer para mejorare, no para ser perfecto.

PROPUESTAS: – Acércate a los demás con actitud humilde, reconociendo que cada uno de nosotros lucha con sus propios fantasmas y actúa según puede y sabe.
- Intentar ser más tolerante y respetuoso con los demás, incluso con quienes hayan podido herirte.

4to. Paso para la Plenitud: HONESTIDAD

 

Si decidimos ser auténticos, comprometernos con nosotros mismos y seguir los pasos marcados sin concesiones a la incoherencia, no valen trampas. Somos nosotros mismos los que juzgamos nuestra propia honestidad, ante nosotros mismos y ante los demás. La honestidad para con uno mismo implica esforzarse por ser lo que uno es, por admitir y aceptar las propias emociones, deseos y necesidades y ser capaz de manifestarlas abiertamente, reconociendo también lo que puede dañarnos. Logramos ser honestos con los demás si evitamos grandes diferencias entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. La honestidad de nuestros actos nos permite acceder a nuestra integridad moral, que a veces empieza con evitar alguna que otra mentira sin importancia, con lo que nos sentimos más cerca de los demás. Por su parte, la honestidad con las palabras, al expresar mejor los deseos y necesidades, evita malentendidos y conflictos infundados

PROPUESTA: Utiliza adecuadamente tus recursos, plantéate cómo te gustaría hacer las cosas y hazlas según el dictado de tu interior. Proponte vivir lo mejor posible para estar a gusto contigo mismo y poder estarlo también con los demás.

3er. Paso para la Plenitud: GENEROSIDAD


Compartir lo que tenemos con los demás no es solo dar lo que el otro no tiene, sino recibir parte de su carencia y acogerla en nuestras vidas. Ser generoso con los demás no es dar lo que nos sobra sino ser capaces de extraer de la vida cuanto creemos que los demás necesitan. Y, por supuesto, no se trata solo de dinero o cosas materiales, hablamos también de ser generosos con las sonrisas, con los abrazos, con nuestra presencia…

Hacer partícipes a los demás de nuestros dones es una experiencia enriquecedora, pero se convierte en la mayor fuente de plenitud cuando esos dones no nos sobran. Ser capaces de alentar a otro cuando estamos viviendo un mal momento es una generosa acción que beneficia por igual a las dos personas.

Para ello, el hecho de dar debe ser un goce en sí mismo. Si bien es cierto que quien da tiene mayores posibilidades de recibir, nadie puede garantizar esta correspondencia. Puede que recibamos agradecimiento, lo que nos llenará de satisfacción y aumentará la autoestima al hacer que nos sintamos dignos de aprecio.

PROPUESTAS:

-La generosidad implica no aferrarse a los bienes que nos ha sido otorgados. Se trata de tenerlos, administrarlos o disfrutarlos con la conciencia de que, en última instancia, no son nuestros. Para ellos es necesario detenerse, de vez en cuando, a reflexionar sobre el origen de esos dones: ¿los has heredado?, ¿los has ganado con arduo esfuerzo?, ¿cuántos hay que se han esforzado como tú y no lo han obtenido? Reflexionar así permite ver la generosidad que ha tenido la vida con nosotros. Así entenderemos como algo natural compartir  aquello que -de hecho-  ya es de todos. Eso hará que el sentimiento de plenitud anide en nosotros.

 

2do. Paso para la Plenitud: GRATITUD

 


No hay mayor fuente de plenitud que el agradecimiento. Todos reconocemos la riqueza interior que ofrece la gratitud, ya que supone haberse detenido a observar cuánto somos y cuánto tenemos. Una observación serena que permite observar el lado positivo de cada situación, de cada persona y, por supuesto, de uno mismo. Solemos agradecer los buenos momentos, pero debemos hacerlo también con los obstáculos que se presentan en nuestro camino. Con frecuencia los momentos más difíciles de nuestra vida han sembrado en nosotros las semillas que han hecho posible una renovación. Y puesto que los obstáculos, junto con nuestros desatinos, nos enseñan tanto, ¿quiénes mejor que ellos merecen nuestra gratitud?…

Analizar nuestros errores, resolver situaciones conflictivas y esforzarnos en aceptar todo cuanto no podemos cambiar nos da la oportunidad de aprender y de mejorar como seres humanos. Aunque nos desagrade una experiencia, seamos gratos con la vida. Quienes se empeñan en ver siempre el lado negativo de cualquier situación y lo sobrevaloran, acaban acumulando amargura y resentimiento en una constante lamentación que les arrebata energía y se refugian en la complacencia, negándose el impulso suficiente para luchar por resolver el problema.

PROPUESTAS:

- Acaba el día dedicando unos minutos a pensar en todo lo que aprecias de tu vida y por lo que te sientes agradecido. Si estás preocupado por algo, no tienes por qué olvidar este sentimiento, acéptalo también junto con tu gratitud hacia aquello que ya está funcionando.

- Esfuérzate también  por expresar tu aprecio, tantas veces como sea posible, a las personas por las que sientes algún tipo de agradecimiento. La verdadera gratitud es un regalo tanto para quien la siente y la ofrece como para quien la recibe.

 

Siete pasos hacia la PLENITUD

 

Comencemos este año 2013 siguiendo siete pasos para lograr la plenitud…

Sentir la plenitud no es un regalo que la vida nos depare tras una larga travesía en busca del crecimiento interior. En cada superación personal, en cada trabajo con nuestros errores, la plenitud se manifiesta y nuestra vida es más serena e intensa.

Las 7 propuestas que ofrecemos para trabajar en nuestra plenitud interior son como perlas que ya hemos tenido en nuestras manos en algún momento de la vida y que nos han iluminado con su valioso brillo. La plenitud consiste en entrelazar todas esas piedras preciosas en nuestros comportamientos cotidianos para confeccionar una joya exquisita que nos permitirá empezar a disfrutar, desde el primer instante, de una vida plena.

DARSE CUENTA: nos ayuda a reconocer los comportamientos que nos limitan y tienden a bloquearnos, permite detectarlos en cuanto se presentan y los podemos corregir con amor. La propuesta es que estés alerta para que hagas un análisis sereno de tus pensamientos para que puedas evaluar las situaciones con más claridad, puedas enfrentar tus miedos y dar con las claves para resolver las situaciones. No te dejes llevar por los impulsos y tómate tiempo para reconocer en el presente las lecciones vitales que te ha proporcionado la experiencia.

Mañana continuaremos hablando de la GRATITUD como fuente de plenitud.

¡FELIZ AÑO 2013!

Queridos profesores, estudiantes y pacientes,

Antes que nada reciban un muy ¡FELIZ AÑO 2013! Deseamos que la hayan pasado muy bien y llenos de bendiciones junto a sus seres queridos. Fueron los últimos días del año 2012, y son los primeros días del mes de enero de 2013. A muchos nos gusta hacer un alto en el camino y evaluar para desde ahí proyectarnos.

Para nosotros como familia CCAIF, el 2012 fue un año que marcó nuestras vidas, un año diferente, lleno de experiencias y vivencias inesperadas, algunas preciosas, otras muy duras, pero que una vez más nos han llevado al lugar correcto y a aprender de la permanencia útil allí, a los pies del Maestro sirviéndole a todos sus hijos, muchas veces en silencio, sin entender ni comprender.

Si tuviésemos que resumir el 2012 en una palabra, esta sería: “APRENDIZAJE”.

Hoy, en el nuevo año 2013, no podemos menos que dar GRACIAS a Dios por las preciosas experiencias en el Centro Clínico de Atención Integral a la Familia, tanto a nivel nacional como internacional, y por lo grandioso que esperamos de estos 365 días que se vislumbran.

De forma especial te damos GRACIAS A TI por ser una parte importante en nuestro camino, por haber estado a nuestro lado, por tu apoyo en amistad, en oración, por tus notas de ánimo y aliento para seguir caminando, por tu compromiso con nosotros… GRACIAS.

Nuestra petición a Dios para este 2013 es que nos haga muy conscientes de que el momento para hacer las cosas es hoy, ahora… Nunca guardes nada para una ocasión especial porque ese instante es ahora, lo único que tenemos es el presente.

Reciban con fuerza el más cálido saludo en nombre del equipo CCAIF. El 2013 viene cargado de bendiciones para cada uno de nosotros,


Lic. Nahil Núñez de Gurlino
Presidente CCAIF

 

Amarse con los ojos abiertos

“La falta de aceptación y atarnos a nuestras creencias representan el mapa de los problemas de noventa por ciento de las parejas.

Entramos en la pareja llenos de ideas sobre cómo debe ser el vínculo, cómo se comporta una mujer, cómo se comporta un hombre, cómo debería comportarse alguien que nos quiere, qué es y qué no es compartir, cuánto y cómo se debe hacer el amor, si debemos hacer o no todo juntos, etcétera.

Y ni en la pareja ni en los individuos existe un deber ser que determine lo que es mejor. Lo mejor es siempre ser quien uno es.

Es verdad que es posible evolucionar y superarse, pero sólo cuando partimos de aceptar que somos quienes somos aquí y ahora.
Dice la Nana: Nadie puede construir un puente sobre un río que no ve. Aceptarnos  no quiere decir renunciar a mejorar, quiere decir vernos como somos, no enojarnos con lo que nos pasa, tener una actitud amorosa y establecer un vínculo reparador con nosotros mismos, que es lo que nos ayuda a crecer.
Si seguimos en el trabajo de autotortura , exigiéndonos ser lo que no somos, seguramente terminaremos colgando en alguien la causa de nuestro descontento. El trabajo empieza por uno. Aceptarnos es habitar confortable y relajadamente en nosotros mismos”.

Tomado del libro “Amarse con los ojos abiertos” de Jorge Bucay.

Las Críticas y los Juicios

¿Suena así tu diálogo interno? ¿Tu voz interior está constantemente criticando? ¿Miras siempre al mundo con ojos críticos? ¿Te eriges en juez de todo?

Casi todos tenemos el hábito de criticar y juzgar tan arraigado que no nos resulta nada fácil deshacernos de él. Además, es el problema con el que hay que trabajar de inmediato, porque jamás llegaremos a amarnos realmente a nosotros mismos si no dejamos atrás la necesidad de agraviar a la vida.
De bebés, estábamos todos totalmente abiertos a la vida. Contemplábamos el mundo con los ojos llenos de asombro. A menos que algo nos asustara o nos hiciera daño, aceptábamos la vida tal como era. Después, al crecer, empezamos a aceptar las opiniones ajenas y a considerarlas como propias. Aprendimos a criticar.
Quizás te hicieron creer que para creer y cambiar es necesario que uno se critique a sí mismo ¡Pero yo no estoy en absoluto de acuerdo con ese concepto!
Creo que las críticas nos escogen el espíritu. No hacen otra cosa que imponernos la creencia de que somos unos inútiles, y por cierto que no hacen aflorar lo bueno que hay en nosotros.

- Tomado del libro “Ámate a ti mismo: cambiarás tu vida” de Louise Hay (1990).

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