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Categoría Publicaciones: Niños y Adolescentes

¿Cómo puedo identificar que mi hij@ pide auxilio?

¿Cómo identificar que mi hijo pide auxilio?

En una de las consultas de Consejería Familiar pude escuchar la dificultad por la que atravesaba la madre de una joven adolescente de 16 años. En su relato ella expresaba:

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“Me preocupa como Any, mi hija, usa sólo ropa negra, lee poesía acerca de la muerte, pasa mucho tiempo en su habitación con las cortinas cerradas, y escucha música, alumbrándose con una luz muy tenue de una pequeña lámpara. Al principio me parecía que era una conducta normal de la adolescencia porque conozco otras jóvenes que se enamoran del color negro, que usan barniz de uñas negras y franelas con dibujos macabros. Se de la tormenta hormonal por la que atraviesan los adolescentes que los lleva a tristezas y miedos, y perder su niñez”.

Entonces le pregunte a la preocupada madre por su vida personal y de pareja, y èsta me comentó: “Mi esposo y yo nos separamos hace un año y este cambio me ha llevado a vivir bajo presión económica y emocional, sin embargo, me siento fortalecida como para manejar estos cambios. Ha sido una época difícil y de grandes cambios en mi vida, porque tuve que ponerle fin a 5 años de abuso físico y psicológico por parte del padre de Ani. Para no hacer el cuento largo, fui a terapia y ahora me siento optimista ante la vida.

También reconozco que cuando llegó el momento de vender nuestra casa, surgieron sentimientos de pérdida y Any me expresó con dolor: “Mamá estas vendiendo mi vida”. No esperaba que mi hija siguiera expresando sus temores y se siguiera rebelando en contra mía. Yo comprendo que su rebeldía es una parte normal de la separación de un hijo de uno de sus padres, sin importar si los padres han estado casados durante 25 años o se han divorciado.

Pero lo más grave es que hace dos días me citaron de su escuela y no imaginaba que iban a decirme y mi sorpresa fue que la orientadora escolar me expresó su temor de que Any estuviese en riesgo de suicidarse”.

Casos como el de Any y sus padres nos ayudan a identificar las señales de advertencia. Cuando Any comenzó a leer poesías acerca de la muerte y suicidios mostró signos significativos de que estaba deprimida y estresada por el divorcio de sus padres, la venta de la casa, y la separación de sus padres, y habían otras cosas que le estaban provocando estrés, como las exigencias de su grupo escolar por no participar en reuniones de jóvenes, y que su madre no reconoció hasta mucho después. No estoy diciendo que el divorcio le provocó ideas suicidas, pero si fue un detonador....

Es importante distinguir entre lo que es un acto de rebeldía, entre lo que es normal de adolescentes en aras de la separación y lo que ya se pasa de la raya. Por ejemplo, muchos adolescentes usan ropa negra, lápiz labial negro, franelas negras y jeans rotos. Pero cuando los adolescentes se separan de la unidad familiar, necesitan experimentar con muchos estilos de vestir y de comportarse para descubrir con cuál se identifican mejor. Aunque como adolescentes desafíen el mundo con su modo de vestir, suelen sentirse vulnerables por dentro. La separación para ellos implica soledad, vergüenza, dolor, aislamiento e ira. Ellos sufren porque tienen que hacerse mayores sin saber como hacerlo. En todo caso, el desafío de este cambio lo expresan por medio de su apariencia, y de su manera de vestir, el cual no es en sí mismo un indicador de que haya tendencias suicidas.

Como padres necesitamos prestar atención a los signos de advertencia, por tanto, a continuación se presentan los signos que exhiben los adolescentes en riesgo de suicidarse, y que son expuestos. Los signos marcados con un asterisco (*) son los más significativos y estos hablan del peligro para nuestros hijos:

  • - Hablar acerca de matarse, como si no hubiera esperanza.
  • - Cambiar de amistades o un cambio en la cantidad de tiempo que pasa con los amigos.
  • - Un súbito cambio de conducta (problemas en la escuela).
  • - Un cambio dramático en el apetito.
  • - Dificultad para dormir o dormir demasiado.
  • - Problemas en la escuela.
  • - Incapacidad para concentrarse o para permanecer quieto.
  • - Confusión en los procesos de pensamiento: incapacidad para pensar con claridad.
  • - Pèrdida inexplicable de energía.
  • - Incremento en el uso de drogas/alcohol. (*)
  • - Un sentimiento constante de inutilidad o de odio hacia si mismo, (que puede estar encubierto).
  • - Una toma de riesgos excesiva (conducir a alta velocidad o imprudente, tener relaciones sexuales sin protección) (*)
  • - Hacer mal uso del sexo y de las relaciones físicas. (*)
  • - Preocupación por la muerte, el hecho de morir, o el suicidio. (*)
  • - Regalar posesiones personales, o apreciadas. (*)
  • - Historia familiar de depresión y suicidio.

Si como padres identificas por lo menos 4 de todas las señales mencionadas y no sabes abordar esa preocupación directamente, le recomendamos solicitar ayuda profesional para poder apoyar a tu hijo (a) adolescente a superar el duelo y salvarlo de una posible muerte.

Recomendamos ver la película “A los 13″, donde se ilustran cada uno de estas señales.

 

EL MEJOR REGALO EN EL DÍA DEL NIÑO: HACERLOS FELICES

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 En diciembre de 1954 la Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas (ONU), recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño para la promoción de su bienestar y el respeto de sus derechos. Tomando en consideración esta recomendación, en nuestro país se celebra el “Día del Niño” todos los años el tercer domingo del mes de julio, con juegos, fiestas y regalos, a la par que se preservan y garantizan sus derechos en la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (LOPNA), en la que además, se refuerza el concepto de familia como como célula fundamental de la sociedad.

Ahora bien, una vez cubiertas las necesidades de bienestar de los niños, ¿Cómo le enseñamos a los niños a ser felices? La psicóloga Silvia Álava, sostiene que el 50 por ciento de la felicidad se debe a factores genéticos, un 10 por ciento a las circunstancias vividas, y el 40 por ciento a la actividad emocional, la cual es posible aprender a controlar, para ser más felices. Es decir, la psicóloga Álava afirma que la felicidad también se aprende (En, http://www.guiainfantil.com/blog/771/8-claves-para-potenciar-la-felicidad-en-los-ninos.html).

Basándose en estudios de la Dra. Sonja Lyubomirsky y María Jesús Álava Reyes, la psicóloga Álava ha desarrollado una serie de actividades rotativas apoyadas por pautas básicas que ayudan a potenciar la felicidad en los niños.

Cómo enseñar a tus hijos a ser felices

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El trabajo propone ocho claves de la felicidad infantil, las cuales se mencionan a continuación:

1 – Ser amable. Niños amables experimentan más satisfacción y energía, son más cariñosos y agradables, y gozan de aceptación social.

2 – Dar las gracias. La gratitud favorece la estabilidad mental y enriquece el crecimiento de

 los niños. Los niños valoran más lo que tienen y a su entorno.

3 – Ser positivo. Los niños educados en un entorno positivo son más seguros y creen más en sí mismos. Tienen mayor control de su mente.

4 – No etiquetar. Se debe evitar rotular a los niños. Decirles “eres malo”, “eres llorón”, les predisponen a moldear su actitud para encajar en este perfil.

5 – No dramatizar. Debemos dar su justo valor a las cosas y a las situaciones. Debemos extinguir conductas como pegar, insultar o faltar al respeto.

6 – Logro personal. Los niños son más felices si consiguen sus objetivos por sus propios méritos. Debemos animarles en este sentido.

7 – Autonomía. Estimular la independencia de los niños, potenciará su autoestima, su seguridad y la confianza en sí mismos.

8 – Inteligencia emocional. Los niños deben aprender a controlar y regular sus emociones para resolver los problemas de manera pacífica. Eso genera tranquilidad y armonía en su carácter.

 

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ILUMINANDO MI ARBOL FAMILIAR

-TALLER PSICOEDUCATIVO- (desde el 03 de agosto 2015)

La familia es el lugar de encuentro donde se genera la personalidad e identidad de los hijos, ambas, personalidad e identidad, hacen referencia a nuestros orígenes, a nuestras raíces, a nuestros padres que nos han dado la vida, a nuestros abuelos que dieron la vida a nuestros padres y en general, a nuestros ancestros.

La identidad familiar da a los niños y niñas una primera inscripción social, de pertenecía y normatividad social que les define quienes son y cómo comportase en el entramado familiar y posteriormente, ampliar su mundo social participando en nuevos grupos donde entran en contacto con nuevos conocimientos que desbordan lo familiar.

La identidad permite a niños, jóvenes y adultos reconocernos como la persona que somos durante toda la vida. Una persona sin identidad y sin saber sus raíces, puede demorar un buen tiempo en saber ¿Quién es?, ¿Para dónde va? y ¿Con quién va? Por ello, es necesario que desde niños conozcamos nuestra genealogía, pues todos somos frutos de nuestro árbol familiar que tiene su historia, y esa historia no solo condiciona nuestra genética, sino también, nuestra psique.

ARBOL FAMILIARConscientes que el saber genealógico no es un saber disciplinario que nuestros hijos puedan aprenderlo en la escuela, el Centro Clínico de Atención Integral a la Familia ofrece el Taller “Iluminando mi Árbol Familiar”, como un espacio psicoeducativo para el saber genealógico donde se analice ¿Quién es quién en la familia?, ¿Qué lugar ocupa y por qué?, ¿Qué relación tiene un familiar con los hijos y la familia?, ¿Qué talentos aportan los padres?, ¿Cómo “iluminar “ el árbol familiar y propiciar el flujo del amor que favorezca la salud, prosperidad y armonía a la familia?

Objetivo del Taller

Analizar nuestro árbol familiar desde los órdenes del amor, como condición básica para que el amor fluya, para “iluminarlo” y propiciar los cambios necesarios que nos permitan vivir con salud, amor, prosperidad y paz.

Objetivos específicos

  • Ordenar nuestro sistema familiar considerando el principio de pertenencia favorecedor de la integración de nuestro sistema familiar.
  • Ampliar la mirada sobre nosotros mismos reconociendo nuestros talentos heredados, afianzando nuestra identidad personal y familiar.
  • Construir nuestro árbol familiar con tres generaciones, respetando el principio de jerarquía.
  • Recuperar, preservar y socializar la historia familiar, a través de sus vivencias, fantasías, anécdotas y fotografías.
  • Proyectar energía a nuestro árbol familiar para iluminarlo
  • Construir nuestro Árbol de Regalos  en el marco de la ley de compensación

Metodología

Lúdica, a través de juegos

Interactiva, fomentada en el diálogo y discusión de los participantes

Creativa y Flexible, enriquecida con la teoría, la reflexión y diversas dinámicas.arbol 1

Dirigido a: Niños,  niñas y adolescentes de 9 a 14 años

Duración: 15 horas, organizadas en 5 encuentros de 3 horas cada uno.

Encuentros*:  (a partir del 03 de agosto 2015)

*Grupo 1: Martes y Jueves de 9:00 am a 12:00 m

*Grupo 2: Martes y Jueves de 2:00 a 5:00 pm

Inversión: Bs. 2.500,oo por persona (no incluye los materiales)

Materiales: Libreta de Dibujo, Lápices de Colores, Lápiz de Grafito, Borrador, Sacapuntas con Depósito, Tijeras, Revistas Usadas, Fotografías Familiares, un Frasco de Pega pequeño, un Pliego de Papel bond  y un Cojín,.

“Todos tenemos una historia y árbol genealógico que podemos construir”.

Formación de Ciudadanos Virtuosos

La familia y la formación de ciudadanos virtuosos (*)
Lourdes Denis Santana

En el proceso de formar ciudadanos virtuosos, la familia desempeña una función primordial. La familia es un invaluable agente educador, formador de valores ciudadanos y generador de propuestas de acción cívica. En la trama familiar cotidiana, más que en ningún otro ámbito social, se forja el espíritu del comportamiento humano. En el seno de las enseñanzas hogareñas se interconecta la influencia de tradiciones, valores, creencias, actitudes y principios que dejan huella indeleble en generaciones y pueblos.

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La familia es el núcleo social natural donde se moldea la conciencia individual del ser humano. En este proceso es mucho más impactante la influencia del ejemplo que de la palabra. Cada grupo familiar imprime en sus hijos la huella que, según el criterio de los padres, juzgue más convenientes. No hay recetas a seguir en este delicado proceso de formación. Cada gesto, cada acto, cada palabra se traduce en un modelo que será adoptado por los hijos. De allí deriva la delicadeza del compromiso y la tarea de ser padres. En la práctica, este proceso es desvirtuado por la influencia de diversos factores.

En el proyecto de todo grupo político debería estar la defensa de la familia porque es el presupuesto para el bien común. Esto, evidentemente no ocurre cuando sólo se persigue el interés sectario (eufemísticamente denominado “interés general”). Con los ataques a la familia, además de las consecuencias directas, se hace peligrar la paz de la sociedad porque se está viciando el ámbito primero y natural de la sociabilidad humana y cegando el canal de transmisión de los valores que caen sobre el fondo del corazón humano. Sin educación en la familia, el único objetivo de cada uno es uno mismo.

Nuestra sociedad ha promocionado el capricho, el consumismo, no ha educado la voluntad, ha creado hombres y mujeres débiles que ante la primera dificultad se hunden y sólo responden con la evasión. La frustración de un ánimo sólo dispuesto para discurrir por caminos de rosas o bien la voluntad superficial y caprichosa -la debilidad, en definitiva-, son el caldo de cultivo para otra severa carga sobre los hogares familiares: como la drogadicción.

… Educar es enseñar una ética frente a la existencia, para que con sabiduría se aprenda a bien tener, a bien hacer, a bien vivir y a bien ser, integrándose el concepto de “bienestar”. Enseñar es crear las condiciones para que quien aprende, pueda desarrollar todo su potencial como ser humano, ayudando a los demás a conocer y comprender, a crecer y a dudar, a recibir y a aportar, a informarse, pero sobre todo a formarse como seres humanos.

(*) Este artículo forma parte del libro ÉTICA Y DOCENCIA (1999), de FEDUPEL

 

 

 

15 de enero. Día del Maestro

15 de enero 2015 – Día del Maestro

Extracto del discurso ofrecido en la plaza San Pedro el 10 de mayo 2014,

en el evento de “La Iglesia por la Escuela”

¡Queridos amigos!

Ante todo les agradezco, porque han realizado una cosa ¡verdaderamente hermosa! Sí, este encuentro es muy bueno: un gran encuentro de la escuela, toda la escuela: chicos y grandes; maestros, personal no docente, alumnos y padres de familia… Una fiesta por la escuela.

Sabemos bien que hay problemas y cosas que no funcionan, lo sabemos. Pero ustedes están aquí, nosotros estamos aquí porque amamos la escuela. Digo “nosotros” porque yo amo la escuela, la he amado como alumno, como estudiante y como maestro.¿Por qué amo la escuela? Trataré de explicarlo:

Ix26-Maestras-y-PFAmo la escuela porque es sinónimo de apertura a la realidad. ¡Al menos así debería ser! No lo es siempre, y entonces quiere decir que es necesario cambiar un poco. Ir a la escuela significa abrir la mente y el corazón a la realidad, a la riqueza de sus aspectos, de sus dimensiones. ¡Esto es bellísimo! En los primeros años se aprende a 360 grados, luego poco a poco se profundiza hacia una dirección y finalmente se especializa. Pero si uno ha aprendido a aprender, esto le queda para siempre, permanece una persona ¡abierta a la realidad!

Los maestros son los primeros que deben permanecer abiertos a la realidad, ¡con la mente siempre abierta a aprender! Sí, porque si un maestro no está abierto a aprender, no es un buen maestro, y ni siquiera es interesante; los muchachos lo perciben, tienen “olfato”, y son atraídos por profesores que tienen un pensamiento abierto, “inconcluso”, que buscan “algo más”, y así contagian esta actitud a los estudiantes. Este es el primer motivo por el que amo la escuela.

Otro motivo es que la escuela es un lugar de encuentro. Se encuentra a los compañeros; se encuentra a los maestros; se encuentra al personal asistente. Los padres de familia encuentran a los profesores; el director encuentra a las familias, etcétera. Es un lugar de encuentro. Y esto es fundamental en la edad del crecimiento, como complemento a la familia. La familia es el primer núcleo de relaciones: la relación con el padre y la madre y los hermanos es la base, y nos acompaña siempre en la vida. Pero en la escuela nosotros “socializamos”: encontramos personas diferentes a nosotros, diferentes por edad, por cultura, por proveniencia… La escuela es la primera sociedad que integra a la familia. La familia y la escuela ¡jamás van contrapuestas! Son complementarias, y por lo tanto es importante que colaboren, en el respeto recíproco.

papa franciscoY las familias de los chicos de una clase pueden hacer mucho colaborando juntas entre ellas y con los maestros. Esto hace pensar en un proverbio africano que dice: “Para educar a un hijo se necesita a todo un pueblo”.

Y también amo la escuela porque nos educa a lo verdadero, al bien y a lo bello. La educación no puede ser neutra. O es positiva o es negativa; o nos enriquece o nos empobrece; o hace crecer a la persona o la deprime, incluso puede corromperla. La misión de la escuela es desarrollar el sentido de lo verdadero, del bien y de lo bello. Y esto ocurre a través de un camino rico, hecho por tantos “ingredientes”. ¡Es por esto el por qué existen tantas disciplinas! Porque el desarrollo es fruto de diversos elementos que actúan juntos y estimulan a la inteligencia, a la consciencia, a la afectividad, al cuerpo, etcétera.

De esta manera cultivamos en nosotros lo verdadero, el bien y lo bello; y aprendemos que estas tres dimensiones no están jamás separadas, sino siempre entrelazadas. Si una cosa es verdadera, es buena y es bella; si es bella, es buena y es verdadera; y si es buena, es verdadera y es bella. Y estos elementos juntos nos hacen crecer y nos ayudan a amar la vida, también cuando estamos mal, también en medio a los problemas. ¡La verdadera educación nos hace amar la vida y nos abre a la plenitud de la vida! Gracias una vez más a los organizadores de esta jornada y a todos ustedes que han venido. Y ¡no nos dejemos robar el amor por la escuela!

Papa Francisco

 

El 15 de enero de 1932, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, el gremio de maestros y maestras decidió organizarse para la defensa de sus derechos laborales y para exigir mejoras en el sistema educativo del país, y conformaron la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (SVMIP), actualmente llamada Federación Venezolana de Maestros. Pero no sería hasta 1945, que Medina Angarita estableciera finalmente esta fecha como Día del Maestro en Venezuela.

Tips para relacionarme con mi hijo adolescente

Tips para relacionarme  con mi hijo adolescente

Ayudar a los hijos en sus dificultades es un reto que, muchas veces, se presenta pesado, infructuoso y casi imposible.

El hijo que crece, “aparentemente” tiene su vida hecha. La independencia, el “déjenme ser”, es su mayor eslogan. Los consejos, regaños e indicaciones le hacen sentir como niño o adolescente y, por eso, los rechaza como jarabes amargos.

Tiene conciencia de su libertad y, bien o mal, sabe que puede usarla, aunque desconoce su verdadero sentido. Se siente joven y experimenta que puede asir el mundo con un apretón de manos. Este mundo atrapa su sed infinita de felicidad y es lo que le causa las peores jugadas.

Quizá, un abismo gigantesco interfiere en las relaciones con los hijos. Los problemas y las dificultadesadolescentes 1 que atraviesan en sus vidas personales parecen inasequibles para los padres. Los consejos y la cercanía que éstos quieren brindar, no llegan hasta la orilla de sus hijos con el impacto esperado.

Unas veces, el puente de comunicación natural y sencilla de los primeros años de la infancia y de la adolescencia, se debilita y es difícil cruzarlo. Otras, tristemente, el gigante invisible de la juventud ya lo ha arrancado con un vigor impulsivo e irreflexivo, destruyendo cualquier esfuerzo de acercamiento a los problemas que tienen.

¿Qué hacer?

La respuesta no es nada sencilla porque los hijos tampoco están en una etapa fácil. A veces el error de los padres es la desesperación, la impaciencia o la forma brusca y autoritaria en el actuar (por ejemplo: correrlos de la casa).

Un buen medio es la comunicación entre los padres. Entre los dos se podrán ayudar mejor a conocer a sus hijos. También ayuda tratar de “meterse en sus zapatos”. Intentar sentir lo que sienten, pensar en las contrariedades que les acechan o que pueden estar pasando (¡están todavía madurando y necesitan comprensión!).

Una postura rígida, por ejemplo, puede transformarse en una actitud afable, amigable, paternal: Una gota de comprensión atrae más a los hijos que un barril de regaños.

Otra solución estriba en el arte de escuchar a los hijos, interesarse por ellos; salir de las “burbujas” rutinarias y darles el tiempo y la atención que merecen. Ayuda mucho preguntarles su opinión, pedirles consejo, hacerles ver que su punto de vista cuenta mucho. Aunque todavía no lo sean, necesitan ser tratados como adultos.

Es mejor dar espacio a su iniciativa personal y a sus propuestas, que “acribillarlos” con órdenes y prohibiciones que pueden resolverse en un acuerdo mutuo y constructivo. Y en esos diálogos, conviene valorar sus decisiones para que se hagan responsables de sus actos.

adolescentes 2Hay momentos que quizá ya se ha intentado mucho y los problemas de los hijos parecen insuperables. Pensemos, por ejemplo, en aquéllos que están sumergidos en la droga o el alcohol. Por desgracia, la solución se escurre de las manos como el agua (¡y eso es lo más duro!).

Desde la perspectiva humana todo parece imposible. En esos momentos lo mejor es pedir ayuda. Buscar a un perito en la materia, más aún, pedir ayuda al pedagogo más veterano, al experto de lo “imposible”: a Dios.

La oración dirigida a Dios orienta los sufrimientos, preocupaciones, deseos, esfuerzos humanos y sobrehumanos hacia el bien de los hijos. Con ella, se edifica un puente invisible a los ojos humanos, pero no al corazón del que cree; un puente que llega hasta lo más profundo de sus corazones, pues está construido con los ladrillos de la fe y de la esperanza.

Cuando humanamente se hace lo que está en las propias manos y se deja a los hijos en las manos experimentadas y sabias de Dios, el reto se aligera, el fruto empieza a madurar y lo que parecía imposible se hace real porque para Dios no hay nada imposible.

 

Los encargos: educando en el orden

Los encargos:

Educando en el Orden

Una buena manera de educar a los niños en el orden es a través de la asignación de encargos. Los niños deben sentirse implicados en el orden de la casa, que es cosa de todos, y de esta manera estamos también educando su sentido de la responsabilidad y la generosidad.

La idea fundamental de los encargos es que deben ser aquellas pequeñas tareas que los niños vayan asumiendo como algo propio y que les corresponde a ellos, y que tengan claro que si las hacen con eficacia, contribuyen muchísimo a que el funcionamiento de la casa sea estupendo.

Por eso hay que felicitar mucho a los niños cuando hacen bien sus encargos, y el objetivo es que vayan ganando en autonomía y terminen haciéndolo ellos solos, sin que tengamos que estar recordándoselo.

¿Cómo deben ser los encargosNIÑO BARRIENDO

Tal vez algunos padres piensen: “¿Y qué le puedo poner yo de encargo a este renacuajo de tres años?”. La verdad es que, dependiendo de las características de la casa, y con un poco de imaginación, podemos encontrar múltiples tareas y encargos para nuestros hijos. Lo que sí creemos imprescindible es:

1.  Adecuarse a su edad y capacidad.

2.  Plantearse primero un objetivo pequeño e ir poco a poco.

3.  Motivar al niño para que quiera hacerlo. Felicitarle si lo consigue.

4.  Plantearle nuevos encargos progresivamente, a medida que los vaya consiguiendo hacer, y reconocérselo.

5.  Poner la lista de encargos en un lugar visible y accesible para él, por ejemplo, en la puerta de la nevera.

6.  Hacer rotaciones de los encargos entre los hijos, de manera que no siempre le toque al mismo niño la misma cosa.

7.  Ir consensuando con ellos los encargos que van a hacer. Así se sentirán más responsables de ellos.

8.  No reñirle si lo hace mal: quizás no le explicamos bien cómo hacerlo. Tener paciencia, lo normal es que no salgan bien a la primera ni a la segunda.

Encargos para los niños

Es importante ir asignando distintas tareas de responsabilidad a medida que los niños van creciendo. Te presentamos aquí una lista de encargos que puedes pedir a tu hijo para que vaya aprendiendo el significado del orden y cogen hábito de ser ordenados y responsables.

- Encender y apagar las luces. Tomar conciencia del ahorro en casa es necesario.
- Ordenar estanterías de videos, libros, etc. Con esto aprenderán también a tener sus juguetes ordenados.
- Poner y quitar la mesa para el almuerzo. Ayudar a los padres con las tareas domésticas.
- Limpiar la cocina, poner el lavaplatos y recogerlo.
- Cuidar de los hermanos más pequeños cuando los padres no estén. Ayuda a mejorar la relación entre ellos.
- Sacar la basura,  recoger le correo, limpiar el jardín…
- Hacer las camas cuando se levanten antes de ir al colegio.

 

Tomado de www.hacerfamilia.com

El amor es el mayor logro de todos

EL AMOR ES EL MAYOR LOGRO DE TODOS

Creemos que la necesidad de amor de un niño es la base de todas las necesidades. Recibir amor y aprender a darlo, es el terreno en el cual crecen todos los empeños humanos positivos.

Durante los primeros años

Durante la infancia, un niño no distingue entre la leche y la ternura, entre el alimento sólido y el amor. Sin alimento, el niño morirá. Sin amor, la criatura morirá de hambre emocional y puede convertirse en un minusválido de por vida. Una gran cantidad de investigaciones han indicado que el fundamento emocional de la vida se asienta en los primeros dieciocho meses de vida, sobre todo en la relación madre/hijo. El “alimento” para la futura salud emocional es el contacto físico, las palabras dulces y la ternura en el cuidado. niños y jesus

Cuando los niños que dan sus primeros pasos adquieren una mayor sensación de identidad, comienzan a separarse de sus objetos amados. Aunque ya antes de este momento la madre puede haberse apartado de la vista del niño, ahora el niño tiene la capacidad de separarse él mismo de las personas de las cuales depende. Cuando se vuelve más sociable, aprende a amar más activamente. Ya no es un pasivo receptor de amor, sino que ahora tiene la capacidad de responder. Sin embargo, esta capacidad es más bien una de poseer al ser amado que de darse a sí mismo. Durante los años subsiguientes, la capacidad del niño de expresar amor incrementa y, si continúa recibiendo amor, dará cada vez más amor.

Los cimientos del amor asentados durante los primeros años afectan la capacidad del niño de aprender y en gran medida determinan cuándo es capaz de asimilar más conocimientos. Muchos niños van a la escuela mal preparados, sin estar emocionalmente listos para ello. Muchos niños necesitan alcanzar niveles de madurez emocional adecuados antes de que sean capaces de aprender, efectivamente, al nivel de su edad. La respuesta no está en mandar al niño a una escuela mejor o cambiar de maestros. Tenemos que asegurarnos de que nuestros niños están emocionalmente listos para aprender. Luego veremos la relación entre el amor y el aprendizaje.

Durante la adolescencia

Satisfacer las necesidades de amor de un hijo no es tan simple como pudiera parecer, y esto se acentúa cuando se inicia la adolescencia. Los peligros de la adolescencia son bastante amenazadores en sí mismos; pero un niño que entre a esta etapa con un tanque emocional vacío, será mucho más vulnerable a los problemas de los años de la adolescencia.

Los niños criados con amor condicional aprenden cómo amar de ese modo. Para cuando llegan a la adolescencia, con frecuencia manipularán y dominarán a sus padres. Cuando están complacidos, complacen a sus padres. Cuando no están complacidos, contradicen a sus padres, que se ven impotentes para conseguir de ellos lo que quieren. Esto deja a sus padres perpeplejos pues están esperando que sus adolescentes los complazcan; pero ellos no saben como amar sin condiciones. Por lo regular, este círculo vicioso se convierte en cólera, resentimiento y mal comportamiento (expresando inconscientemente sentimientos reprimidos antes) de los adolescentes.

El amor y los sentimientos de nuestros hijos

Los niños son, por encima de todo, seres emocionales y su primer entendimiento del mundo es emocional. Muchos estudios recientes han demostrado que los estados emocionales de la madre afectan incluso al bebé en la matriz. El feto responde a la cólera o la felicidad de la madre. Y cuando van creciendo los hijos, son en extremo sensibles al  estado emocional de sus padres.

En la familia Campbell, muchas veces nuestros hijos percibieron mejor los sentimientos de sus padres que los suyos propios. Por ejemplo, con frecuencia uno de ellos se percataba de cómo yo me sentía cuando yo mismo no me había dado cuenta. Mi hija decía algo como: “¿Qué te tiene tan enojado, papá?” Aun cuando no me había percatado de mi enojo, me detenía a pensar y me daba cuenta de que sí, todavía me duraba el enojo por algo que había sucedido durante el día.

Otras veces, uno de mis hijos decía: “¿Qué te tiene tan contento, papi? “¿Cómo supiste que estaba contento?”, le preguntaba, deseando saber si había dejado traslucir alguna pista. Una vez nuestra hija Carey dijo: “porque estabas silbando una melodía alegre”. Yo ni siquiera me había dado cuenta de que estaba silbando.

¿No es verdad que los chicos son estupendos? Son tan sensibles a nuestros sentimientos. Por eso es que perciben con tanta agudeza nuestras muestras de amor hacia ellos. Y por eso también tienen tanto miedo de nuestra cólera. Hablaremos más de eso después.

Tenemos que comunicar amor en un lenguaje que nuestros hijos comprendan. El adolescente que se escapa es un hijo que está convencido de que nadie lo ama. Muchos de los padres de estos escapados protestarán diciendo que ellos sí aman a sus hijos y puede verse que así es. Pero no han tenido éxito en comunicarles ese amor. Los padres han cocinado, lavado las ropas, proporcionado transportación y oportunidades de educación y recreación. Todas estas son expresiones válidas de amor si primero se ha establecido el amor incondicional. Pero nunca serán un sustituto para esta crucial clase de amor, y los hijos conocen la diferencia. Ellos saben si están recibiendo lo que anhelan con más ansiedad.

 

“Los 5 lenguajes del Amor de los niños”.- Gary Chapman y Ross Campbel, MD, Editorial Unilit. 1998

10 claves para cuidar a sus hijos de los riesgos de navegar en Internet.

NIÑOS COMPUTADORAS10 claves para cuidar a sus hijos de los riesgos de navegar en Internet

 

Instalar programas de monitoreo, acompañar a los niños y observar su comportamiento son algunas medidas para prevenir que caigan en la trampas de los delincuentes informáticos.

 

Cada año más de un millón de niños caen en redes con contenido pedofílico, según Unicef, y señala que 6 de cada 10 personas utilizan Internet, así sea ocasionalmente.

En algunos países, las autoridades monitorean la existencia de sitios web con pornografía infantil y bloquean centenares de páginas con este contenido.

El ciber-acoso (acoso virtual) también se convierte en una de las principales amenazas para los pequeños. Además se encuentran, en menor proporción, el robo de identidad, el secuestro y la adicción a la Red.

Internet es un elemento indispensable en la vida de un niño. Por ende, constituye uno de los principales elementos de aprendizaje, conocimiento y desarrollo.

Aunque las amenazas están latentes, la solución no consiste en prescindir de su uso, sino en establecer reglas claras en casa por parte de los padres para evitar problemas. Aquí, algunas de ellas.

 

1. Equipamiento adecuado. Los padres son los responsables de relacionar a sus hijos con la tecnología. Cuide la manera en que los expone. Por ejemplo, en el 2004, el 18 por ciento de niños y jóvenes tenía iPod y mp3; en el 2009, el 76.

2. Acompañe a sus hijos siempre. Ningún pequeño debe permanecer solo frente al computador. El problema no es Internet, sino el tipo de orientación que se da para su uso. Es importante fomentar el diálogo.

3. Debe establecer reglas claras. Nunca dar datos personales, evitar encuentros con alguien que hayan conocido en la Red y evitar entrar a páginas con contenidos inapropiados. Consulte más en www.tus10comportamientosdigitales.com [1].

4. Manejo apropiado. Para establecer rutinas sanas, los padres pueden crear usuarios independientes para cada niño en el computador y programar horas de permiso para navegar, programas que puede utilizar, etc.

5. Ayúdese con la tecnología. Instale un ‘software’ de monitoreo pasivo de Internet. Estos guardan un registro de las páginas visitadas, sin violar la intimidad del menor, y generan cierto tipo de controles de visita a algunos sitios web.

6. Cree listas negras y blancas. Las primeras se refieren a sitios no recomendados; las segundas son páginas con contenido sano. Estas se crean dentro del usuario y permiten controlar su navegación.

7. Aprendizaje permanente. Los niños son usuarios nativos; nacieron en una época en la que Internet es vital y, por ende, se les facilita su manejo. Por eso, los padres deben conocer y explorar este campo y evitar que sus hijos les ‘tomen ventaja’.

8. Observe el comportamiento. Si el niño cambia de actitud de repente, puede estar viviendo un mal momento en el hogar, en el colegio o quizás en Internet. Por eso, es importante evaluar las páginas que visita.

9. Limite el tiempo de navegación. Así, menor será la probabilidad de encontrar material inapropiado. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños no pasen más de dos horas por día frente a una pantalla.

10. Buena ubicación del computador. Ponga el computador en un lugar público en casa. Así le será más fácil supervisar al niño. No lo deje solo si navega en otros dispositivos, como los celulares.NIÑOS CHISTE COMPUTADORA

 

 

 

Denuncie cualquier tipo de delito informático en contra de los niños.

Extraído del artículo de Karen Johana Sánchez – Redactora de ABC del Bebé

 

5 FRASES QUE NUNCA SE DEBEN DECIR A LOS HIJOS

5 FRASES QUE NUNCA SE DEBEN DECIR A LOS HIJOS

 

madre señalando hijaComo padres, nos encontramos diciendo algunas cosas a nuestros hijos que nunca deberíamos haberlas dicho. Las siguientes cinco frases son consideras en especial como no convenientes y, por lo tanto, deberían ser evitadas en lo posible, según manifiesta la doctora Gina Norma, en un interesante artículo sobre la educación de los hijos.

1. “¡Porque yo lo digo!”
Solamente preguntémonos lo siguiente: ¿cómo es que decir esta frase nos ayudará a construir una relación? Tener una relación significa ser realista y racionales. Es importante ser maduros como padres y enfrentar aquellos temas difíciles que a diario se presentan en la crianza de nuestros hijos. Si lo hacemos conseguiremos su confianza y crearemos un ambiente sano y seguro para ellos. Además, no perdemos nada intentándolo.

2. “¡Actúa según tu edad!” o “¡Ya tienes 10 años, actúa según eso!”
Piensa en ello, ¿no crees que si tus hijos pudieran actuar de acuerdo con su edad lo harían? Ellos no tienen ni idea de cómo deben comportarse y por eso es trabajo de los padres no solamente decirles cómo hacerlo, pero enseñarles a través del ejemplo y convertirse en modelos inspiradores. Ellos aprenderán de nosotros y de lo que les podamos ofrecer para ayudarles a lo largo de sus vidas.

3. “¡No te da vergüenza!”
Esta es una frase que se torna muy personal y puede ser muy hiriente. Crear en los hijos un sentimiento de vergüenza puede ser devastador. Esto pudiera bloquear la seguridad la confianza. Los hijos tienen que saber que sin importar lo que hagan sus padres les amarán siempre y estarán allí para ayudarles. Ellos necesitan un espacio que les permita abrirse y sincerarse con sus padres y compartir lo que sienten y piensan. Cuando se les avergüenza se les está condenando y esto es extremadamente malsano en muchos niveles.

4. “¿Cállate!”
Hay un millón de palabras diferentes en los diversos idiomas y dentro de todo vocabulario, que pueden ser usadas para conseguir lo que se desea; pero esta palabra en especial solamente causará daño, rencor y llevará a que los hijos también la usen para acallar las voces de otros a quienes intentan dominar.

5. “Deberías saber bien que…”
Esta frase pudiera ser confusa porque en realidad en muchas ocasiones los niños saben muy bien algunas cosas… Pero, preguntémonos ¿de qué manera lograremos construir una buena relación con los hijos mediante el uso de esta frase?. Sabemos de antemano que harán cosas que ellos saben no deberían hacerlas. Pero ellos no siempre saben las razones por las que no deberían hacerlas. Sabemos por qué o es bueno para ellos, pero ello no lo saben. Así que en lugar de decir lo obvio, por qué no tomamos esto como una oportunidad para preguntarles por qué hicieron tal o cual cosa y compartir con ellos las razones por las que lo que hicieron no era la mejor opción. Nuevamente, todo se remite a ser muy racionales en las relaciones con los hijos.

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