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El amor es el mayor logro de todos

EL AMOR ES EL MAYOR LOGRO DE TODOS

Creemos que la necesidad de amor de un niño es la base de todas las necesidades. Recibir amor y aprender a darlo, es el terreno en el cual crecen todos los empeños humanos positivos.

Durante los primeros años

Durante la infancia, un niño no distingue entre la leche y la ternura, entre el alimento sólido y el amor. Sin alimento, el niño morirá. Sin amor, la criatura morirá de hambre emocional y puede convertirse en un minusválido de por vida. Una gran cantidad de investigaciones han indicado que el fundamento emocional de la vida se asienta en los primeros dieciocho meses de vida, sobre todo en la relación madre/hijo. El “alimento” para la futura salud emocional es el contacto físico, las palabras dulces y la ternura en el cuidado. niños y jesus

Cuando los niños que dan sus primeros pasos adquieren una mayor sensación de identidad, comienzan a separarse de sus objetos amados. Aunque ya antes de este momento la madre puede haberse apartado de la vista del niño, ahora el niño tiene la capacidad de separarse él mismo de las personas de las cuales depende. Cuando se vuelve más sociable, aprende a amar más activamente. Ya no es un pasivo receptor de amor, sino que ahora tiene la capacidad de responder. Sin embargo, esta capacidad es más bien una de poseer al ser amado que de darse a sí mismo. Durante los años subsiguientes, la capacidad del niño de expresar amor incrementa y, si continúa recibiendo amor, dará cada vez más amor.

Los cimientos del amor asentados durante los primeros años afectan la capacidad del niño de aprender y en gran medida determinan cuándo es capaz de asimilar más conocimientos. Muchos niños van a la escuela mal preparados, sin estar emocionalmente listos para ello. Muchos niños necesitan alcanzar niveles de madurez emocional adecuados antes de que sean capaces de aprender, efectivamente, al nivel de su edad. La respuesta no está en mandar al niño a una escuela mejor o cambiar de maestros. Tenemos que asegurarnos de que nuestros niños están emocionalmente listos para aprender. Luego veremos la relación entre el amor y el aprendizaje.

Durante la adolescencia

Satisfacer las necesidades de amor de un hijo no es tan simple como pudiera parecer, y esto se acentúa cuando se inicia la adolescencia. Los peligros de la adolescencia son bastante amenazadores en sí mismos; pero un niño que entre a esta etapa con un tanque emocional vacío, será mucho más vulnerable a los problemas de los años de la adolescencia.

Los niños criados con amor condicional aprenden cómo amar de ese modo. Para cuando llegan a la adolescencia, con frecuencia manipularán y dominarán a sus padres. Cuando están complacidos, complacen a sus padres. Cuando no están complacidos, contradicen a sus padres, que se ven impotentes para conseguir de ellos lo que quieren. Esto deja a sus padres perpeplejos pues están esperando que sus adolescentes los complazcan; pero ellos no saben como amar sin condiciones. Por lo regular, este círculo vicioso se convierte en cólera, resentimiento y mal comportamiento (expresando inconscientemente sentimientos reprimidos antes) de los adolescentes.

El amor y los sentimientos de nuestros hijos

Los niños son, por encima de todo, seres emocionales y su primer entendimiento del mundo es emocional. Muchos estudios recientes han demostrado que los estados emocionales de la madre afectan incluso al bebé en la matriz. El feto responde a la cólera o la felicidad de la madre. Y cuando van creciendo los hijos, son en extremo sensibles al  estado emocional de sus padres.

En la familia Campbell, muchas veces nuestros hijos percibieron mejor los sentimientos de sus padres que los suyos propios. Por ejemplo, con frecuencia uno de ellos se percataba de cómo yo me sentía cuando yo mismo no me había dado cuenta. Mi hija decía algo como: “¿Qué te tiene tan enojado, papá?” Aun cuando no me había percatado de mi enojo, me detenía a pensar y me daba cuenta de que sí, todavía me duraba el enojo por algo que había sucedido durante el día.

Otras veces, uno de mis hijos decía: “¿Qué te tiene tan contento, papi? “¿Cómo supiste que estaba contento?”, le preguntaba, deseando saber si había dejado traslucir alguna pista. Una vez nuestra hija Carey dijo: “porque estabas silbando una melodía alegre”. Yo ni siquiera me había dado cuenta de que estaba silbando.

¿No es verdad que los chicos son estupendos? Son tan sensibles a nuestros sentimientos. Por eso es que perciben con tanta agudeza nuestras muestras de amor hacia ellos. Y por eso también tienen tanto miedo de nuestra cólera. Hablaremos más de eso después.

Tenemos que comunicar amor en un lenguaje que nuestros hijos comprendan. El adolescente que se escapa es un hijo que está convencido de que nadie lo ama. Muchos de los padres de estos escapados protestarán diciendo que ellos sí aman a sus hijos y puede verse que así es. Pero no han tenido éxito en comunicarles ese amor. Los padres han cocinado, lavado las ropas, proporcionado transportación y oportunidades de educación y recreación. Todas estas son expresiones válidas de amor si primero se ha establecido el amor incondicional. Pero nunca serán un sustituto para esta crucial clase de amor, y los hijos conocen la diferencia. Ellos saben si están recibiendo lo que anhelan con más ansiedad.

 

“Los 5 lenguajes del Amor de los niños”.- Gary Chapman y Ross Campbel, MD, Editorial Unilit. 1998

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