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El placer de trabajar

 

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Cada día, millones de personas salen de sus casas a cumplir jornadas de trabajo, con la esperanza de ganarse el sustento y darle sentidos a sus vidas. La mayoría, sin embargo, parece no disfrutar una actividad que consume la tercera parte de sus vidas. ¿Es posible disfrutar del trabajo? Siga leyendo.

Es un hecho probado por la psicología, que nuestro modo de pensar influye de manera directa en nuestras emociones, decisiones y compartimientos. Siendo así, cuando tenemos ideas negativas hacia algo o alguien, desarrollamos adversión e incomodidad acerca de eso.

Imaginemos, partiendo desde aquí lo qué significa estar predispuestos con el trabajo diario, que es probablemente la actividad, después de dormir, que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo de vida.

 Placer-de-trabajar-foto-2 Trabajar no sólo es un deber, pues para subsistir, es necesario proveerse de los recursos necesarios como alimento, techo, vestido y trasporte. De manera que el trabajo es una parte importantísima de nuestra vida, y todo lo que pueda afectarlo, nos afecta también a nosotros.

Con frecuencia, tanto en las conversaciones ligeras de café, como en las consultas de orientación, escucho quejas y comentarios negativos recurrentes sobre en el trabajo, los jefes, los compañeros, el ingreso, el traslado a la empresa, y otros factores vinculados con el universo laboral.

De hecho, existe una serie de creencias extendidas sociales acerca del trabajo como: “El trabajo lo hizo Dios como castigo” “Nadie se hace rico trabajando” “Se trabaja por la necesidad” “El trabajo abundante enferma” “Trabajar es un fastidio “El trabajo nos quita un tiempo importante” “Quienes trabajan mucho, dejan de divertirse” “Así será de malo trabajar, que pagan por eso” etc.

Ver nuestro trabajo diario como castigo, como maldición o como algo desagradable que no nos gusta hacer, genera una disonancia, un conflicto mental y emocional que tiende a generarnos culpa, desmotivación e ineficancia. Incluso, como efecto de rebote, puede afectar nuestra salud y nuestra relaciones personales, tanto laborales como familiares. Creo, sin asomo de duda, que estas creencias son exageradas, negativas y distorsionadas, pues no revelan el lado positivo del trabajo. Veamos:

     El trabajo vence la pobreza, y su retribución nos permite cubrir las necesidades:

Trabajar nos permite ser personas productivas y satisfacer nuestras necesidades, en un mundo en el que todos tienen un costo económico y nada se nos da de forma gratuita. No trabajar, nos condenaría a pasar al camino del crimen o de la mediocridad.

     Placer-de-trabajar-fotos-3   El trabajo es saludable

Hoy sabemos que trabajar nos hace sentir útiles y favorece la buena salud. Por el contrario, el ocio tiende a debilitar la autoestima y a contribuir con las apariciones de estados ansiosos o depresivos.

  El trabajo nos permite obtener reconocimientos

Aquellos que se dedican a trabajar con entusiasmo y compromiso, obtienen reconocimientos derivados de su labor. Ascensos, reconocimientos y responsabilidad social, son algunos de las gratificaciones derivadas de trabajar bien.

      El trabajo es un excelente vehículo para relacionarse.

Trabajar nos permiten vincularnos, conocernos y conocer a otras personas, es un agente facilitador de contactos positivos, lo cual mejora la calidad e nuestra vidas.


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El trabajo nos permite realizar aporte social.

Trabajar permite mostrar a otros lo mejor que podemos ofrecer en nuestro oficio o campo profesional, y aportar a la sociedad nuestro “grano de arena”

 El trabajo permite un adecuado uso del tiempo.

Trabajar evita el ocio y nos brinda la posibilidad de dar un uso productivo y decente al tiempo de vida, y evita que lo perdamos en actividades negativas para nosotros y para los demás. Muchas personas no sabrían qué hacer si no tuvieran un trabajo que consumiera sus horas.

  El trabajo puede ser algo placentero

Es posible disfrutar del trabajo, si le vemos los aspectos positivos que encarna, y si nos disponemos a abordarlo con mentalidad positiva. Hay mucho de placentero pues como se ha visto, podemos aprender, vincularnos, destacar, conocernos y aportar.

Podríamos decir, como conclusión, que no es el trabajo lo que nos produce malestar, sino las creencias negativas acerca de él, y nuestras expectativas, a  veces exagerada, según las cuales merecemos más de lo que la vida nos ha dado.

Si desarrollamos una visión laboral positiva, si no dedicamos a laborar con nuestro mejor ánimo en lugar de evadir los deberes; si abandonamos la idea de que otro, como la vida, el trabajo o los jefes, son los causantes de nuestro malestar, experimentaríamos emociones diferentes y positivas en cada día de labor.

Cambia el foco, a partir de hoy, busca lo bueno que hay en tu trabajo, y si no te sientes bien en el lugar actual, planea un cambio sin dejar de hacer cada día lo mejor que puedas. Eso es ética, eso es conciencia, eso es gratitud. La actitud conveniente, siempre será la de humildad, para poder ver y asumir que será de acuerdo con nuestro esfuerzo y nuestra inteligencia, como lograremos mejorar y descartar. Nadie tiene lo que todavía no merece.

Así que no te dejes llevar por los prejuicios, y recuerda que: “Todo es según el color del cristal con que se mire”

Dr. Renny Yagosesky


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