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Gracias por las Espinas

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A veces es muy difícil dar gracias en todas las situaciones. Cuando tu cuerpo está invadido de dolor, acabas de enterarte de que tienes un problema físico incurable, has perdido tu empleo o ha terminado una relación con alguien que amas, es difícil sentirse agradecido. Pero podemos aprender a dar gracias a Dios por que Él nos fortalece cuando nos sentimos débiles.

A veces es muy difícil dar gracias en todas las situaciones. Cuando tu cuerpo está invadido de dolor, acabas de enterarte de que tienes un problema físico incurable, has perdido tu empleo o ha terminado una relación con alguien que amas, es difícil sentirse agradecido. Pero podemos aprender a dar gracias a Dios por que Él nos fortalece cuando nos sentimos débiles.

Por esta razón, Pablo pudo decir: “… Por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias…..”(2 Corintios12:10). Y como creyentes, podemos estar agradecidos de que a través de esas experiencias, Dios está llevando a cabo lo mejor para nuestra vida. Aun mediante el sufrimiento, el Señor obra para nuestro bien (Romanos 8:28).

El escritor y predicador escocés George Matheson (1842-1906) que era ciego, expresó esta oración: Te he dado gracias mil veces por mis rosas, pero ni una sola vez por mi “espina” Enséñame sobre la gloria de mi cruz, sobre el valor de mi “espina”. Muéstrame que he subido a ti por el camino del dolor, que mis lágrimas han formado mi arco iris.

Cuando nos rendimos al señor y recordamos que Él está obrando en todo para lograr lo mejor para nosotros, podemos darle gracias aun cuando nos traspasan las espinas.

Es más fácil cargar con el sufrimiento cuando actuamos con gratitud.

Lectura:

2 Corintios12:1-10

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