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La Importancia de la Figura Paterna: EN EL NOMBRE DEL PADRE…

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YA sea por fallecimiento, separación de la pareja o abandono, la carencia de la figura paterna tiene repercusiones en el desarrollo emocional y cognoscitivo de los niños. Y la sociedad Venezolana, regularmente monoparental y matriarcal, está empezando a autojustificarse, vinculando ala figura masculina con características negativas. El hombre es tratado muchas veces con sospecha e, incluso, se le invita a desaparecer constantemente- conciente o inconscientemente- de la vida familiar.

  “Todo niño necesita un padre”, afirman a gritos psicólogos, Psicopedagogos, Terapeutas y Trabajadores Sociales. Y aún así se escuchan las voces que aseguran ” no necesariamente”, lo que propone- superando moralismo- un escenario mucho más peligroso: los especialistas indican que, si bien no tener la referencia del padre es un inconveniente, pensar que su presencia no es necesaria, es aún más delicado…

 Dia-del-padres-Foto-4La paternidad es tan crucial como la maternidad.

La investigadora Sueca Anna Sarkadi publicó, luego de 20 años de investigaciones, que “los niños reciben beneficios si cuentan con una figura paterna que les dé atención activa y regular”. Así como ella, son diversos y numerosos los profesionales que han confirmado la relación que existe- aunque no sea la causa exclusiva- entre la ausencia del padre y el bajo rendimiento escolar, las tendencias delictivas, las adicciones, los trastornos alimenticios, los embarazos precoces o la fugas del hogar. Esto no es sinónimo de condena. A pesar de que no es una regla, los niños sin padre tienen mayores riegos de desencadenar problemas emocionales y es importante tomar conciencia a tiempo de ello.

“Todo niño es 50% papá y 50% mamá. Cuando falta una parte se genere un vacío. Quien crece con esa ausencia se siente menos seguro, más desconfiado, más temeroso, a veces culpable del aislamiento de su progenitor y eso es lo que dispone un escenario de mayores posibilidades para ceder ante comportamientos no deseados socialmente”. Enfatizó la Psic. Jhonatan Bobadilla.

Al igual el especialista comentó que son muchos los estudios que afirman que los niños con padres activos- que no significa sólo presentes, sino que participan- en comparación con los hijos con padres pasivos o ausentes, tienden a ser más competentes tanto en lo social como en los cognoscitivo, poseen mayores habilidades para crear relaciones sanas con personas de ambos sexos, son más empáticos y, desde el ámbito Psicológico, tienen mayores herramientas para adaptarse con eficiencia a diversos escenarios o circunstancias. “Los beneficios que brinda el padre no los puede ofrecer nadie más, por mejores intenciones que se tenga”. Aseveró.

Así pues, papá brinda un modelo de hombre que es muy positivo para el niño, además de tener un estilo de crianza muy particular y diferente al de la madre.

Se ha demostrado científicamente que un recién nacido de ocho semanas establece diferencias entre las interacciones con papá y con mamá. Entonces, de alguna manera, los bebés asumen de forma empírica que hombres y mujeres son diferentes, con más claridad que aquéllos que se crían sólo con la madre o con el padre.

Los juegos de papá marcan, también, una evidente distinción. Él tiende a “embochincharse” con el niño en actividades de mayor acción que lo ayudan a desarrollar mejor su motricidad e incentivan su independencia. Espontáneamente, invita a asumir retos y a superar límites, mientras que mamá apunta hacia la seguridad y la protección del pequeño, lo que genera un saludable equilibrio entre la timidez y la agresión, además de crear confianza en las propias capacidades.

A pesar de los cambios de paradigmas actuales, en lo que la madre sale a trabajar y el padre está más abierto a cambiar pañales, dar teteros y apoyar al niño en labores escolares, no se ha perdido la relación de la figura paterna con la autoridad. “Él es quien da la pauta, así como los valores morales, la norma, la ley lo masculino”, aseguró Bobadilla.                                                                                                     

dia-del-padre-foto-5  La manera en la que  papá maneja la disciplina es determinante en la formación de los hijos. Ellos establecen y hacen cumplir las reglas con más firmeza y plantean escenarios objetivos en los que el niño observa las consecuencias de cada uno de sus actos. Mamá puede ser un poco más subjetiva al respecto y “pecar” de comprensiva ante la desobediencia. Ninguno de estos estilos es bueno en sí mismo, pero juntos generan un valioso equilibrio para el pequeño.

En términos generales, papá ayuda a los chicos a prepararse para asumir la realidad, entendiendo que el planeta no gira alrededor de ellos. Y al poner sobre el tapete la visión del mundo masculino, tanto niñas como niños se sienten más familiarizados y seguros frente a esa realidad. Las pequeñas tienen más probabilidades de cultivar relaciones sanas en la adolescencia y adultez: no buscan un sustituto de papá en la pareja, lo que genera estabilidad emocional; mientras que los chicos tienen menor tendencia a la violencia, puesto que han podido confirmar su masculinidad con una figura de referencia confiable y aprenden a canalizar sus impulsos y fuerza.

 Entonces, papá no sólo es necesario, sino imprescindible en la crianza de los hijos.


 

“Mi Papá y Mi Mamá se amaron. Yo soy la mejor prueba”dia-del-padre-Foto-3

 

Mamá juega un papel fundamental en la relación papá-hijos. Al respecto, el especialista puntualiza que “ella debe estar consciente de que no es sano intentar hacer todos los papeles. Dejar que papá actúe y participe en las cosas del pequeño es importante. Ser sobreprotectora, gran proveedora y hacedora, le quita actividad a papá, quien se convierte en un personaje pasivo, poco involucrado emocionalmente con el niño, a pesar de que está presente en casa”.

Y si papá no convive con el pequeño, es recomendable tener prudencia al comunicar algunas ideas. “Muchas veces se ve en las separaciones de pareja que las madres hablan mal del padre y ese niño genéticamente tiene la información de papá en su 50%. Entonces, cada vez que mamá critica o descalifica a papá, está haciendo lo mismo con el pequeño: su parte masculina se debilita y la asume con dificultad, lo que genera que vaya cojeando por la vida, con baja autoestima, Las separaciones las tienen que solucionar los adultos, porque se trata de un problema entre el hombre y la mujer, no entre la mamá y el papá. El papá sigue siendo papá, esté presente o ausente. Y eso es importante recalcarlo. Hay que olvidarse de esa idea de transmitirle al niño que su papá no existió. Si existió, porque estuvo allí para su concepción”.

 Dia-del-padres-foto-6  ¿Qué hacer si papá no está?

“Es algo sencillo, no hay que ser rebuscado en eso. Habla de él de vez en cuando, en lo cotidiano: “hoy amaneciste pareciéndote a tu papá”, “eso que estás comiendo, a tu papá también le gustaba”. El hecho de nombrarlo y reconocerlo a través del niño le quita al pequeño el peso de tener que defenderlo, pues éste siempre se alía con el más débil. Aunque mamá esté brava con papá, tiene que pensar en el bienestar de sus hijos. Mencionarlo es importante: no se trata de dar grandes sermones o charlas, de sentarse con protocolo a hablar sobre él. Introducirlo en la cotidianidad ayuda mucho a tener una imagen de papá presente, haciéndole entender al niño que está bien mencionarlo, que no es desleal con mamá desear su presencia y eso lo alivia. Si papá murió es importante mantener viva esa memoria, comentar sus cosas buenas, las cosas agradables que tenía y cómo aquello se refleja en el hijo. Pero si constantemente se está hablando mal de él o de los hombres en general. Pues lo más probable es que también termine copiando eso, por un tema de lealtad inconsciente con el modelo”, explica Bobadilla.

Es importante tener claro que mamá no debe intentar convertirse en heroína para sustituir a la figura paterna. “Es bueno que el niño pueda tener cerca una figura masculina de referencia, como abuelos, tíos o padrastros, pero éstos sólo dan fuerza si la existencia, el puesto y nombre del papá biológico es reconocido, no sustituido. Ellos son las figuran que crían y preservan al niño siempre y cuando se respete el puesto del papá biológico, no intenten anularlo o debilitar su origen. El niño debe estar claro en papá no está y nadie va a ocupar ese lugar”.

Redactado por la periodista Lorena Rodríguez Morales, con la colaboración de Jhonatan Bobadilla Munive especialista en Psicoterapia Infantil. Familiar, de pareja y constelaciones familiares,

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