Lo último:

¡Mamá, papá, estoy creciendo!

Emociones extremas, equivocaciones, el acné, el desarrollo, ser “gallo” o popular… En resumen, la adolescencia es un camino complicado…

Rebeldía, independencia, privacidad, tentaciones, el primer amor, la lealtad a los amigos, emociones extremas… En resumen, la adolescencia es un camino complicado, confuso y difícil que requiere la comprensión y el apoyo de los padres.

Lo primero que debemos recordar es que todos pasamos por la difícil etapa de la adolescencia. Período en el cual los hijos “sufren” grandes cambios bio-psico-sociales y los padres se debaten entre tratarlos como niños o exigirles la madurez de un adulto.

NIOS_1~1

Cuando se inicia puede abarcar una década y comienza desde los 11 años, aproximadamente. En el caso de las niñas puede culminar hacia los 19, mientras que para el varón se puede extender hasta los 21; sin embargo, no pierda de vista que cada persona evoluciona a su ritmo.

El especialista Psic. Jhonatan Bobadilla señala que “la adolescencia es una etapa donde todo parece gris, que el mundo ataca y se viene encima. En esencia, se trata de un momento en el cual se experimentan duros cambios que nos llevan a la adultez”.

Búsqueda de independencia

En este período es característico que muchachos y muchachas comiencen a tomar decisiones de una manera más independiente y a explorar nuevos roles. Como padres resulta vital entender que las relaciones de los hijos con sus amigos adquirirán más importancia. Su tarea es fomentar la autonomía y, al mismo tiempo, ofrecer orientación, apoyo y cuidado, aun cuando el hijo lo considere innecesario.

Por otra parte, si bien el joven empieza a delinear su personalidad de adulto y a buscar su propio espacio, los padres deben esforzarse en lograr que se mantengan los lazos familiares.

Bobadilla, experto en niños y adolescentes, afirma que durante esta etapa el muchacho vive intensamente, entregando lo mejor de sí y proyectándose a un futuro que desconoce, por lo cual la ansiedad es un estado que lo acompaña constantemente.

Aunque la privacidad es una de las grandes conquistas del adolescente, usted tiene la tarea de motivarlo a que participe en actividades familiares, sociales, grupos comunitarios y equipos deportivos.

Fortalecer su autoestima

Frente a la incertidumbre que le produce a su hijo vivir los cambios propios de la transición de niño a adulto, fomentar la confianza en sí mismo es una herramienta clave para asumir los nuevos desafíos.

• Tenga en cuenta sus intereses y busque la forma de que participe en actividades que lo ayuden a desarrollar y ampliar sus habilidades.

• Ayúdelo a que reconozca sus puntos fuertes; reconózcale su buena conducta y elógielo por sus logros.

• Anímelo para que tome decisiones considerando sus consecuencias (acerca de la asistencia a clases, explorar trabajos de jornada parcial, nuevas amistades, intereses o actividades…)

Tome en cuenta que por más esfuerzos que haya hecho por fortalecer la autoestima de su hijo, el deseo de “encajar” y ser aceptado por el grupo, así como el considerar las opiniones de los otros, es una realidad propia de la edad.

Definitivamente, la adolescencia es uno de los momentos en que los jóvenes son más vulnerables a las tentaciones de alcohol, tabaco y drogas. Por ello no debemos desmayar en repetirles tantas veces como sea necesario, y desde pequeños, el daño que producen esas sustancias y cómo evitar situaciones donde queden expuestos a ellas fácilmente.

Reglas y respeto mutuo

En una familia nunca se debe perder de vista que los padres son la figura de autoridad en la casa. Una cosa es construir confianza y entablar canales de comunicación con el hijo y otra muy distinta es cruzar la línea para convertirse en el “mejor amigo”.

En su condición de padres no pueden permitir que el respeto se pierda, pero tampoco deben olvidar que su hijo también lo merece, y esto abarca hasta su espacio personal; es cuestión de que todos busquen una relación equilibrada y “sin perder los estribos”.

“Hablar del asunto aquel”

No todos los adolescentes son sexualmente activos, pero casi todos piensan en este asunto. Según el especialista, hablar de sexualidad es el gran tema, tanto para padres como para hijos; a ambos la angustia los consume, ya sea porque no saben cómo y cuándo abordarlo, para los primeros, o porque no se atreven a preguntar, en el caso de los segundos.

Los padres deben estar preparados para hablar cuando el adolescente ponga “el tema en la mesa”, por ello es importante prepararse para ese momento y responder sólo lo que le pregunten. Extenderse en tópicos que no son de interés para el muchacho lo que hace es confundirlo y causarle más curiosidad.

No espere hasta último momento para conversar de la menstruación y las poluciones nocturnas. Cuanto más retrase esa conversación, más probabilidades habrá de que su hijo se forme ideas equivocadas y sienta vergüenza o temor ante los cambios corporales y emocionales que irá experimentando.

La masturbación forma parte de la intimidad de cada quien y su hijo, como es normal, tiene intimidad. Aunque sea difícil de aceptar, los padres deben respetar este momento de autoconocimiento. Converse con él o ella reconociendo que es algo normal, siempre y cuando no se convierta en el centro de su vida.

Al final, todo lo que se vive en la adolescencia termina siendo el inicio de la consolidación de aprendizajes y experiencias que, de acuerdo a cómo sean canalizadas por los padres, serán determinantes en el futuro de su hijo, no sólo en lo profesional, sino en su manera de relacionarse con su pareja, la familia y los amigos.

 

Identificar las señales de alarma

Identificar las señales de alarma

Experimentar cierta cantidad de cambios es algo normal durante la adolescencia, pero un cambio demasiado drástico o duradero en la personalidad o comportamiento de su hijo, puede indicar que existe un problema real que requiere ayuda profesional. • Aumento o pérdida extrema de peso. • Problemas de sueño. • Cambios rápidos y drásticos en su personalidad. • Cambio repentino de amigos. • Faltas continuas a clase. • Bajo rendimiento escolar. • Hablar o, incluso, bromear sobre el suicidio. • Indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas.

Fuente: REVISTA VECINO SALUDABLE, Lic. Gabriela Percoco. Psic. Jhonatan Bobadilla, especialista en Psicoterapia Infantil. Adolescente, parejas y familias.

Los comentarios están cerrados.

Scroll To Top