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Matrimonios Prematuros

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La Necesidad de afecto, de huir de un hogar de padres controladores y dominantes, precipitan las decisiones de parejas jóvenes ilusionadas e inmaduras, para refugiarse entre ellos mismos, asumiendo compromisos maritales para los cuales no están preparados. La ilusión no basta. El Enamoramiento tampoco, para que funcione una convivencia.

 

 


Los padres tenemos una responsabilidad, cuando nuestros hijos se casan prematuramente, por que nuestra labor de guías y de modelos está destinada a fortalecerles su independencia y autoestima. Cuando se casan precozmente (antes de su madurez), en algo  fallado. No porque seamos enteramente responsables de todas sus decisiones, sino porque su inmadurez es señal de que no hemos sabido favorecer su independencia y responsabilidad.

matrimonio-prematuro-foto-4Es fácil ilusionarse, más aun en la juventud. A esa edad idealizamos a nuestra media naranja. Casi al punto de percibirla como perfecta, y de no ser así, al menos con suficientes cualidades para casarnos.

Vemos lo que queremos: espejismo. Por eso debemos inculcarles a nuestros hijos, desde temprana edad, la meritocracia (ganarse las cosas), la responsabilidad, la confianza en si mismo, el respeto propio y ajeno, la superación con principios… pero con el ejemplo, no con palabras. Lo mas probable es que nuestros hijos se parezcan mucho a nosotros, en las actitudes  y valores, de ahí lo fundamental de convertirnos nosotros “en aquello” que le exigimos ellos. Sólo en tal caso podemos reprocharles sus conductas irregulares.

Es comprensible que jóvenes parejas, provenientes de hogares disfuncionales, vean en la ilusión del noviazgo una buena oportunidad para escaparse del núcleo familiar. Lazos afectuosos no justifican una unión y convivencia marital, como tampoco el deseo impaciente de lanzarse de un avión en paracaídas es suficiente. Hay que estar preparados, hay que estar listos, incluso hay cursos para ello. Cursos prematrimoniales, sesiones de orientación para parejas jóvenes, terapia para personas impulsivas e impacientes, desinformadas del verdadero rol de esposos. Querer algo y estar preparado, no es lo mismo. Adultos maduros y enamorados se llevan también sorpresas al descubrir, en convivencia, ciertas facetas de su pareja, desconocidas en le noviazgo. Por tal razón recomendamos crear en nuestro hogares un ambiente sano, de respecto y tolerancia, una buena referencia a imitar, para evitar que nuestros hijos jóvenes “se escapen prematuramente” refugiándose  sentimentalmente y adquiriendo compromiso maritales que no puedan cumplir en el momento.

Casarse ilusionado  es una irresponsabilidad. Desfavorece a ambos contrayentes, e incluso a sus futuros hijos. Los fracasos matrimoniales pu  Tal vez propicie lamatrimonio-prematuro-Foto-2 prudencia, pero no proporciona estabilidad. Por el contrario, asumir responsabilidades complejas (crianza de niños) pueden desencadenar  crisis en ciertos matrimonios de jóvenes inmaduros.eden deberse a estos compromisos prematuros, más que a los roles maritales. Jóvenes habituales a la

 vida fácil, encuentran escollos difíciles durante la convivencia. Es prudente no tener hijos sino después de tres años de convivencia, siempre y cuando sea funcional tal unión. Es un mito aquellos de que tener hijos favorece la estabilidad matrimonial.

Es más fácil  dirigir un negocio que una familia. Se responsable por un ser humano es la tarea más delicada que puede existir. ¿Cómo entonces, embarcarse en un convivencia por una bonita sensación de ilusión, y proviniendo de hogares disfuncionales? ¿Probabilidad de éxito? Pronostico reservado.

Los Jóvenes  deseosos de formar un hogar pueden recibir sesiones de orientación para descubrir en terapia sus sentimientos mas íntimos, sus creencias limitantes: como manejar sus impulsos, como evitar conductas hirientes en las discusiones de pareja, cómo pedir perdón como reconciliarse, etc. Si hoy en día vives en pareja y descubres que te casaste ilusionada(o) en vez de enamorada(o), tienes dos opciones: identificar lo que sientes, para alimentar tan relación en caso de que te hayas enamorado durante el proceso. O solicitar ayuda profesional para ponerle fin a un hogar desdichado y cerrar ese ciclo sentimental disfuncional, aun habiendo hijos, pues precisamente a ellos hay que reconstruirles la vida persiguiendo un cambio positivo en cuanto a padres felices y no resignados.

Si te sientes frustrado(a) en tu actual relación, solicita ayuda profesionales. Rectifica si tu error estuvo al principio, o endereza tu relación (con terapia) si aprendieron a quererse durante ese proceso. A veces improvisar buscando soluciones por nuestra propia cuenta, sólo agrava la situación, igual que cuando nos auto medicamos. ¿Quieres salvar tu relación? ¿Hay amor o solo dependencia? ¿Están ambos dispuestos a dejar de culparse y maltratarse, y permitir que la terapia ayude?

Autor: Psic. Joseph chakkal Abagi. (Fascinación No. 1283)

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