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Nuestro propio modelo de familia

felicidad (1)Nacemos en una familia. No elegimos a nuestros padres, ni a nuestros hermanos o parientes. Crecemos entre ellos dando por supuesto que toda la vida serán parte de nuestro mundo. Pero esto puede ser así, o no. Nuestra vida no se define por nuestro origen como por el camino que vamos recorriendo a partir del mismo. Y, aunque a veces el inicio sea difícil, podemos romper algunos de los estereotipos familiares, escoger nuestra ruta y códigos de vida y crear nuestra propia familia afectiva.

“A nuestro alcance se halla todo un mundo que nos espera”

¿Qué modelo de familia queremos? ¿Nos quedamos con un concepto de familia rígido y cerrado o ampliamos nuestra familia incorporando a otras personas? En algunas ocasiones, los valores de nuestra familia de origen pueden coincidir con los nuestros; en otras son compatibles solo en parte; en algunos casos, pueden chocar frontalmente con el tipo de vida que queremos vivir.

Tenemos derecho a decidir en quién vamos a invertir nuestra energía amorosa. Las elecciones afectivas más importantes que hacemos en nuestra vida son la pareja y los amigos. A ellas podemos sumar la totalidad o parte de nuestra familia de origen. Es emocionalmente ecológico e inteligente elegir relaciones que nos permitan crecer y ser mejores, en lugar de resignarnos a lo que la genética, el azar o la cultura han establecido como obligación. Nuestra vida es lo único que tenemos. A nuestro alcance se halla todo un mundo que nos espera.

Tomado del libro: “Juntos pero no revueltos”, Soler Jaume y Mérce M.

 

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