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Revisando Las Mochilas

Que Hay en tu mochilaEl término mochila se asocia a cosas relacionadas con el colegio, con útiles, con equipaje; pero el equipaje está formado por cosas materiales, por lo que es extraño aplicar este término en el contexto “Familia”.

¿QUE HAY EN LAS MOCHILAS?

El título de este artículo es muy particular. Generalmente el término mochila se asocia a cosas relacionadas con el colegio, con útiles, con equipaje; pero el equipaje está formado por cosas materiales, por lo que es extraño aplicar este término en el contexto “Familia”.

¿Que hay en las mochilas?Generalmente cuando las parejas se unen en un proyecto de vida para construir una Familia, se habla someramente sobre cómo debería ser la familia que se desea construir y cuándo vendrán los hijos, subordinando la llegada de éstos al hecho de tener la casa adecuada, el trabajo perfecto e ingresos más que suficientes. Más puede pasar que los hijos lleguen antes de lo previsto, o incluso antes de que se haya cristalizado la idea del matrimonio, lo que los concentra aún más en los detalles materiales. Muy rara vez nos acordamos de revisar en las mochilas ese equipaje intangible que cada miembro de la pareja trae consigo y que, indudablemente, influye notablemente más en cómo nos conduciremos con la pareja y, más aún, cómo seremos como padres.

En la etapa de novios, la pareja se entrega a vivir los momentos bonitos del noviazgo, rindiéndole honor a la etimología de la palabra “NOVIO”: no-vio debilidades, no-vio detalles, no-vio más allá de la mirada de amor, no-vio sus necesidades como ser humano que, en algún momento, une su modo de vida personal al de la otra persona.

Es importante saber que, como seres humanos, portamos un cuantioso equipaje emocional en la mochila; que este equipaje a veces es tangible y claramente expuesto al exterior, y otras tantas veces es intangible y poco expuesto ante los demás; que es producto del modelaje que hemos recibido de nuestros padres, más la interacción con el entorno; producto de las palabras potenciadoras- reforzadoras o no- que hemos recibido a lo largo de nuestra vida y que, queramos o no, influyen significativamente en nuestro comportamiento personal, así como en la concepción de lo que vamos a construir dentro de la familia, de donde saldrá ese nuevo Ser Humano, dispuesto a futuro para la sociedad.

Si partimos de la afirmación que la pareja es la base de la familia, podemos decir que si la relación de pareja está en desequilibrio, no puede soportar la crianza sana de un hijo. Cuando la pareja está segura, y su unión está fundada en la reciprocidad de sus creencias, principios y valores, en el amor, el respeto mutuo y en el equilibrio del Dar y el Recibir, entonces posee las bases esenciales y firmes para dar soporte al crecimiento de una familia sana y feliz. Si los individuos que forman la pareja llegan a armonizar el contenido de cada una de sus mochilas, formarán una pareja feliz, capaz de convertir la crianza de los hijos en una experiencia maravillosa.

Es importante tomar conciencia de lo que significa ser Padre y Madre: es necesario examinar el balance emocional de la pareja; estar conscientes del compromiso y el reto de ser padres; tomar en cuenta que el compromiso que asume la pareja genera un sentimiento de seguridad emocional muy importante para la evolución psicoemocional de los hijos.


Es aquí donde revisar la mochila se hace tan relevante al momento de decidir ser padres. Ya en las líneas anteriores expresé que la familia es la base de la pareja; y la pareja comienza indiscutiblemente, con el individuo. De allí que el individuo debe explorarse y conocerse a sí mismo desde lo que implica su identidad personal hasta su emocionalidad. Todos los seres humanos estamos complementados por un conjunto de experiencias vividas, y cada una de esas experiencias deja en nosotros una huella, visible o no, que moldea nuestra manera de ser, de percibir, de sentir y de actuar. Y cada una de esas experiencias se van coleccionando en el interior de las mochilas invisibles que cada uno porta y carga consigo mismo y lleva adonde quiera que va; ya sea para bien o para mal, allí están. Algunas de esas experiencias almacenadas en las mochilas sirven de herramientas para, más adelante, asumir de manera efectiva ciertas situaciones; pero otras experiencias pueden ser como piedras muy sólidas que pesan, tanto que pueden debilitarnos y limitarnos en nuestro andar; otras más pueden ser tan tóxicas que dañan y destruyen nuestras relaciones.Que hay en las mochilas?

Muchas veces no estamos conscientes de cuántas cosas hay dentro de la mochila y mucho menos nos percatamos de cómo estas reservas del pasado influyen en nuestro presente. Hay que considerar y analizar que los seres humanos reaccionamos moldeados por los hábitos, las heridas y las alegrías. Pero hasta que no nos demos el permiso de revisar el contenido de nuestras mochilas y hagamos un inventario de lo que hay dentro de ellas, no será posible identificar qué hay en ella que nos afecta, si su contenido nos daña o nos ayuda, y así, solo así, es que podremos decidir conscientemente con qué quedarnos, qué cambiar y qué desechar.

De la misma manera, una vez revisadas las mochilas, podremos tener una visión más o menos clara de qué clase de hijo moldearemos en pro de la sociedad. Y más aun, el revisar nuestras mochilas nos dignifica como seres en evolución, no solo ante la posibilidad de ser padres, sino ante la primaria posibilidad de conformar una pareja y de establecer relaciones interpersonales sanas, pues mientras más equilibrados estemos como individuos, tanto así de equilibrada será nuestra constitución de pareja y, a futuro, la concepción de ser padres.

REVISA TU MOCHILA, ¿QUÉ HAY EN ELLA?…

Lcda. Irma Vecchionacce

Trabajadora Social

Especialista PsicoNeuroLingüística

y Consejería Familiar

¿Que hay en tu mochila?


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